El desmanejo de los incendios en las sierras de Córdoba
El desmanejo de los incendios en las sierras de Córdoba se ha llevado dos vidas humanas, junto con la biodiversidad de nuestros territorios.

Desde ayer, nos faltan dos vecinos con sus sueños, sus amores, sus proyectos, sus sonrisas, sus vidas completas.
Dos muertes que intentaron reparar la ausencia del Estado que sólo tenía una obligación: destinar todos los recursos necesarios para salvaguardar la vida de las personas y los bienes individuales y comunes.
Durante estos días, hemos escuchado premisas infames de los gobernantes que, enfundados en sus impecables camisas y sonrisas ensayadas, se fastidiaban ante las cámaras por la presencia de vecinos que empujados por la desesperación se vieron obligados a combatir el fuego, abandonados por los gobiernos, desesperados y en soledad.
Señores gobernantes: Nuestros vecinos terminaron combatiendo el fuego porque nuestros cerros, con sus pájaros y árboles, son esenciales para la vida de quienes habitamos las sierras. Son nuestras fábricas naturales de agua.
Señores gobernantes: ¿qué esperaban? ¿qué creían? Que los serranos íbamos a contemplar cómo se quemaban nuestras casas, que son nuestra vida; y que cuando hablamos de nuestra casa no sólo estamos hablando de nuestras viviendas.
Señores gobernantes, se equivocaron: los habitantes de las sierras no consideramos a las autopistas, barrios cerrados, campos de golf y centros comerciales parte central de nuestra vida y nuestra cultura.
A partir de ahora saben, los gobernantes de turno, que cada decisión que toman afecta nuestras vidas.
Fuimos víctimas durante estos días, no de los incendios sino de las decisiones erráticas, especulativas y desacertadas de un Plan del Manejo del Fuego provincial que dejó, deliberadamente, que los incendios avanzaran. Lo vimos. Lo vivimos. Lo sufrimos.
Nosotros, en estos interminables días y noches iluminados por las llamas, hemos respirado aire contaminado, pisado suelo arrasado y bebido agua mezclada con cenizas. Nosotros, no ustedes.
El Estado provincial, no ha hecho otra cosa que jugar con fuego estos días, permitiendo que los incendios rodearan a poblaciones en diferentes puntos de la provincia. Otra vez, el gobierno provincial jugando con fuego y el fuego arrinconando nuestras vidas.
De nada sirvieron las alertas de científicos, técnicos, especialistas, organizaciones de vecinos, comunidades originarias, frente a este gobierno: un puñado de políticos insensibles que ahora se atreven a tildar de imprudentes o irresponsables a nuestros muertos.
Infames, canallas que se atreven a sugerirnos que miremos pasivamente como – eso que llaman “Plan Provincial de Manejo del Fuego”- deja que avancen los incendios sobre nuestros territorios.
Nuestros territorios, infelizmente gobernados por ustedes que algún día abandonaran sus cargos públicos y volverán a sus lujosas casas pero difícilmente puedan mirarnos a los ojos.
Ustedes que toman decisiones sobre nuestros territorios y nuestras vidas.
Los vecinos que habitamos las serranías cordobesas amamos nuestros cerros, sus paisajes, su aire puro, algo tan simple que los funcionarios no logran o no quieren comprender pese a que se lo hemos repetido hasta el hartazgo en multitudinarias audiencias públicas.
Por eso, cada muerto es y será responsabilidad de un funcionario.
No ha habido errores, ha habido decisiones políticas al margen de la ley y el costo ha sido demasiado alto.
El fuego no mata, matan las malas decisiones políticas.
Tengan al menos, la decencia de respetar a nuestros muertos, que defendieron -como pudieron y sintieron- la vida de nuestros cerros, eso que ustedes tanto desprecian.
ADARSA ONG